Alimentación y prevención: pequeños cambios que pueden transformar la salud

La forma en la que nos alimentamos es uno de los factores fundamentales para mejorar la calidad de vida y acompañar las etapas del desarrollo. Más allá de las dietas en tendencia o las soluciones mágicas, lo realmente importante es incorporar hábitos saludables de manera constante y consciente que puedan generar un impacto real y beneficioso en la salud presente y futura.

La Lic. en Nutrición Marcela Alicia Álvarez explica que una alimentación equilibrada no solo ayuda a mantener un peso adecuado, sino que también contribuye a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, obesidad, enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer.

La prevención empieza en el plato

Uno de los modelos de alimentación con mayor respaldo científico es la dieta mediterránea, un patrón alimentario basado en el consumo frecuente de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva como principal fuente de grasa saludable y pescado, acompañado por una reducción del consumo de alimentos ultraprocesados y carnes rojas.

"Más que una dieta, es un estilo de vida que promueve hábitos para una alimentación variada, natural y sostenible en el tiempo", destaca la especialista.

Además de sus beneficios sobre la salud cardiovascular, este tipo de alimentación favorece el control de la glucemia, mejora el perfil lipídico, aporta fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes que ayudan a disminuir los procesos inflamatorios del organismo.

Si bien se propone regular su consumo, un aspecto fundamental para equilibrar una alimentación saludable es controlar la elección de proteínas. Este nutriente resulta indispensable para la formación y el mantenimiento de la masa muscular, la recuperación de los tejidos, la producción de enzimas y hormonas, y el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Las mejores fuentes de proteínas incluyen carnes magras, pescados, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos, procurando siempre una alimentación equilibrada y adaptada a cada paciente.

La Lic. Álvarez también destaca que las necesidades proteicas no son iguales para todas las personas y pueden variar según la edad, el estado de salud, el nivel de actividad física o determinadas situaciones fisiológicas, como el embarazo o el envejecimiento. Por ello, siempre es indispensable consultar con un profesional que pueda evaluar individualmente las necesidades del cuerpo de cada persona.

No existen alimentos mágicos

Conforme con la licenciada, entendemos que el verdadero cambio ocurre cuando las decisiones saludables forman parte de la rutina cotidiana.

Elegir alimentos frescos, dedicar tiempo a cocinar más en casa, incorporar frutas y verduras todos los días, priorizar cereales integrales, consumir proteínas de calidad, mantener una buena hidratación y realizar actividad física son hábitos que, de forma sostenida, ofrecen mayores beneficios que cualquier dieta restrictiva.

Cada persona tiene necesidades nutricionales diversas.

Por eso, antes de iniciar un cambio en la alimentación, es recomendable realizar una consulta con un/a profesional que pueda conocer en detalle, para elaborar un plan personalizado, seguro y acorde a los objetivos y al estado de salud.

En Penta contamos con un equipo de profesionales con distintas especialidades en nutrición que te pueden acompañar en el camino a una vida más saludable, sin restricciones ni tips mágicos, priorizando la salud integral y el bienestar de cada paciente.

Compartí el contenido
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram